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Editorial

Altura de miras en un tiempo nuevo

La madurez democrática y ética de la sociedad se ha impuesto a todos aquellos que asumieron la vileza de creer que todos los medios son válidos para lograr los fines y ése es el campo de juego político ahora, quizá más aún en Navarra

Sábado, 22 de Octubre de 2011 - Actualizado a las 05:35h

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eL tiempo de cambio, el nuevo tiempo, acaba de comenzar. Y casi nada de lo que se diga o se intente imponer ahora como el discurso verdadero del día después a casi 50 años de violencias y conflictos tiene que ver con la realidad del mañana que se comienza a construir. Sí hay una premisa irrenunciable: el intento de imponer un modelo de sociedad y de país mediante el chantaje y la violencia ha sido superado por la voluntad democrática de una sociedad madura en sus convicciones humanistas y éticas, sociales y democráticas. La altura de miras de la inmensa mayoría de la sociedad, de sus ciudadanos y ciudadanas, ha estado muy por encima de quienes se sometieron a la vileza de creerse que una vida humana era un precio asumible para el logro de sus objetivos políticos. Como unas pocas décadas antes lo hicieron otros con la misma vileza e impunidad ética y acabaron fracasando igualmente ante la historia. Una altura de miras que también ahora siguen mostrando muy por encima a la que mostraron sus verdugos familiares y amigos de víctimas del terrorismo de ETA a la hora de valorar cómo encarar los caminos que se han abierto una vez cerrada la puerta de la violencia. Una altura de miras que no es exclusiva sólo de las víctimas de ETA. También ha habido víctimas de la violación con cobertura legal de los principios y valores de un Estado de Derecho democrático y garantista en nombre de una supuesta lucha antiterrorista que han soportado el ostracismo de no ser reconocidas como tales víctimas y que igualmente se han alineado en la apuesta social general por la oportunidad de paz, de convivencia y de construcción sin olvido. Es esa altura de miras la que abre las nuevas puertas y los nuevos caminos. Evidentemente, ETA no ha obtenido triunfo alguno. Pero tampoco quienes han querido aprovechar instrumentalmente su macabra deriva de violencia para intentar obtener réditos electorales, partidistas o personales han salido triunfantes. Ni quienes se han amparado en todo ello para justificar la vulneración de derechos democráticos, políticos, civiles o penales. Al contrario, el nuevo tiempo que comienza sitúa a unos y otros ante la realidad de una sociedad que ha sabido anteponer sus convicciones democráticas y éticas a la falaz imposición de que todos los medios son válidos para conseguir los fines. Porque el nuevo tiempo también cambia los escenarios de juego político y quizá más aún en Navarra.

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