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38º congreso del psoe

El PSOE escenifica su división

Tras una campaña bronca, Rubalcaba ARREBATA LA SECRETARÍA GENERAL A CHACÓN POR 22 VOTOS

El exministro promete un liderazgo fuerte, avisa de que no se va a dejar "quebrar" y pide al partido unidad en torno a un proyecto

Míriam Vázquez - Domingo, 5 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:10h

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Alfredo Pérez Rubalcaba, tras su designación como nuevo secretario general del PSOE.

Alfredo Pérez Rubalcaba, tras su designación como nuevo secretario general del PSOE. (Efe)

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pamplona. El PSOE trató de vender ayer su imagen de unidad nada más encumbrar a Alfredo Pérez Rubalcaba como nuevo secretario general de la formación. Los delegados corearon su segundo apellido mientras Carme Chacón esbozaba sonrisas ante los atentos focos de los fotógrafos, pero esas últimas imágenes no lograron relativizar las controversias en el seno de un partido dividido, como así lo probó la elección del exministro del Interior por un escaso margen de 22 votos de superioridad sobre su oponente tras un recuento que se prolongó dos horas y que llegó a exasperar a unos asistentes que comenzaron a especular con eventuales impugnaciones.

La diferencia fue mayor que la obtenida por Zapatero sobre José Bono en el año 2000, cuando solo pudo arañar una distancia de 9 papeletas, pero los 487 respaldos de Rubalcaba -frente a los 465 de Chacón, 2 votos en blanco y 1 nulo- se sitúan lejos de la franja de los 500 que buscaban ambos candidatos antes del cónclave.

El 38 Congreso Federal del PSOE escogió ayer entre dos candidatos que propusieron renovación a pesar de su ligazón con Zapatero -en Twitter se llegó a bromear con la etiqueta #seloquehicisteislaultimalegislatura-, sin que se pudiera presentar finalmente un tercer aspirante alternativo por falta de avales, y sin que tuviera lugar el debate público entre ambos postulantes que había propuesto Chacón y que, sin embargo, podría haber contribuido a poner en relieve y enconar las posiciones encontradas en el partido de Ferraz. Se habló de que los dos candidatos no se dirigieron la palabra en las semanas previas al cónclave, e incluso Rubalcaba subió el tono al asegurar que Chacón le ofrecía un puesto para fingirse integradora. Por hablar se habló incluso de presiones a los delegados que fueron después desmentidas.

Mientras tanto, Andalucía se dividía entre su presidente José Antonio Griñán, neutral pero supuestamente más cercano a Chacón, y Manuel Chaves, fiel a Rubalcaba -se llegó a asegurar que una mano negra había tratado de evitar que Chaves interviniera en la cita, pero él lo negó-. Todo ello, a las puertas de sus elecciones del 25 de marzo. Un cónclave al que se presenta Griñán tras haberse puesto de lado mientras los delegados andaluces apoyaban a la candidata. Como si de un mal augurio de tratara, una manifestación de funcionarios contra los recortes del presidente andaluz se encargó de hacer guardia frente al hotel sevillano donde el PSOE celebraba su cónclave. Por su parte, los socialistas catalanes, que pugnaban por hacerse un mayor hueco en el partido, recibieron otra derrota tras haber avalado a Chacón.

los retos Más halagüeño resulta el panorama que se extiende ante el lehendakari Patxi López, que exteriorizó su apoyo sin fisuras a Rubalcaba. Un triunfo de Chacón hubiera supuesto un nuevo varapalo para el socialista, aunque ahora deberá clarificar sus prioridades y decidir si se centra en su trabajo en el Gobierno vasco o en el PSOE, después de que se rumoreara con que el exministro le quiere como número dos. Ayer, por lo pronto, recibió el caluroso abrazo de Rubalcaba. Sonó a desagravio, después de que Zapatero pactara con el PNV las transferencias estatutarias pendientes. En caso de que López se decantara por engrosar la Ejecutiva socialista, podría precipitarse el adelanto electoral en la CAV que reclama buena parte de la oposición.

Rubalcaba, por su parte, deberá capitanear el socialismo tras 12 años de mandato de Zapatero, que rehusó hacer mayores declaraciones y se limitó a recetar "unidad y unidad". El socialista, que encarna la imagen de hombre del aparato y superviviente, y que ya logró erigirse en candidato a La Moncloa tras la renuncia de Chacón, deberá trabajar para unir a un partido que aún se relame las heridas de la derrota electoral del 20 de noviembre, y que únicamente conserva los gobiernos de la CAV y Andalucía. Por lo pronto, ayer logró conquistar a los presentes tras pronunciar un discurso que recurrió al factor sorpresa.

Fue el primero en dirigirse a los 956 delegados presentes, después de que una moneda lanzada al aire se encargara de distribuir los turnos. Después de reivindicar a Zapatero -ambos candidatos lo hicieron-, apostó por revisar los acuerdos con la Santa Sede. Todo un órdago al PP -y, de paso, a Chacón, que se vio obligada a coger el testigo en su discurso-, a quien acusó de retroceder treinta años con sus propuestas sobre el aborto. "Si quieren retroceder treinta años, retrocedamos en todo", sentenció.

El desde ayer nuevo secretario general del PSOE prometió ejercer un liderazgo fuerte y avisó de que no se dejaría "quebrar". No quedó muy claro si se refería al PP, a sus propias filas o a ambas cosas. Después de puntualizar que no cree en "salvadores", defendió la necesidad de remar "todos juntos, unidos, fuertes, reconocibles en torno a un proyecto". Sin embargo, se declaró como un detractor del sectarismo.

guiños a la izquierda Rubalcaba salpicó su discurso de referencias de izquierdas -electorado desencantado por los recortes de Zapatero-, advirtiendo de que defendería "a toda costa" los derechos sociales y civiles, así como la igualdad de hombres y mujeres. Aprovechó para hacer campaña, asegurando que Griñán tiene proyecto para que gane Andalucía, y que Arenas solo lo posee para ganar el poder.

Chacón, que coincidió en avalar a Zapatero -enarboló una de las papeletas que le auparon a la Secretaría-, se destacó por pronunciar un encendido discurso con aires de mitin, e incluso se convirtió en la favorita en las redes sociales. Emocionada, vehemente y entre aplausos, llamó a los socialistas a que "se levanten ya", sin transiciones ni interinidades, e implementando el cambio sin perder un segundo. Contradijo a Rubalcaba al defender las diputaciones, recordó el pasado de su abuelo en la Guerra Civil, dedicó guiños a UGT y atribuyó a Zapatero el fin de ETA, al tiempo que se refirió a la propuesta de su contrincante sobre el Vaticano. Enardeció a los delegados pidiendo un Estado laico y asegurando que el PSOE lleva "treinta años aguantando demasiado".

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