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Tribuna Abierta

Recuperar el Riau-riau

Alcalde de Pamplona, por enrique maya miranda - Sábado, 18 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:10h

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QUIERO empezar este artículo mostrando mi satisfacción (que, me consta, es la de toda la corporación municipal) por el entusiasmo y la buena acogida que ha generado la idea de recuperar el Riau-riau. Ahora es tarea de todos que este deseo llegue a buen puerto, que consigamos recuperar esta tradición tan querida por los pamploneses y que el día 6 de julio podamos llegar a las Vísperas en un tiempo y en unas condiciones razonables.

La Mesa Especial de Fiestas de San Fermín, uno de los órganos de participación ciudadana con los que contamos en el Ayuntamiento de Pamplona, fue el escenario en que el que debatimos la propuesta de recuperar el Riau-riau en las cada vez más cercanas fiestas de San Fermín 2012. Allí estaban representantes de todos los grupos municipales, de las asociaciones de vecinos y de jubilados de Pamplona, de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, de las Peñas de San Fermín, de los jóvenes, del Consejo de la Mujer...; en definitiva, de gran parte de las entidades que tienen una destacada participación en nuestras fiestas. Y la reacción fue unánime: tenemos que conseguirlo entre todos.

Creo que se dan las condiciones para recuperar una tradición centenaria, un acto sanferminero por naturaleza en el que los que ya tenemos unos años disfrutábamos de una de las mejores tardes (si no la mejor) de los Sanfermines. Un acto festivo, alegre, divertido, musical; un acto, en suma, que reúne todos los ingredientes de nuestras queridas fiestas de San Fermín. Unas fiestas sin igual.

Ha llovido mucho desde aquel triste Riau-riau de 1991, en el que grupos radicales provocaron la suspensión. Y también desde que cinco años después, en 1996, no tuviera éxito el intento de recuperación de este acto, que volvió a ser suspendido. Hoy la situación es muy distinta: la crispación y la violencia callejera prácticamente han desaparecido y los Sanfermines de los últimos años han transcurrido en un clima excelente. Buen ejemplo de ello es la Procesión de San Fermín de 2011, mi primera procesión como alcalde, que transcurrió en un clima excelente y sin la tensión de años anteriores.

Veinte años sin

Riau-riau han supuesto que una generación de jóvenes se haya visto privada de este acto

El Riau-riau es algo nuestro, un acto que forma parte de la historia viva de Pamplona

Veinte años sin Riau-riau han supuesto que una generación de jóvenes se haya visto privada de este acto, del que solo conocen lo que han leído o las fotos o las imágenes que han visto sobre él. A estos jóvenes les debemos, al menos, el intento de recuperarlo. No tienen por qué seguir pagando las consecuencias de una etapa de crispación política que, afortunadamente, ha quedado muy atrás. Cuando consigamos recuperar este acto, les devolveremos algo de lo que nosotros disfrutamos en su día. Y todos estos años sin Riau-riau quedarán como un desafortunado paréntesis en la historia de las fiestas, pero un paréntesis que habremos conseguido cerrar.

Esa recuperación supondría la culminación del trabajo y el esfuerzo que vienen haciendo desde 1997 la Peña Mutilzarra, primero; las asociaciones de jubilados (impulsadas por el ya fallecido Francisco García, presidente de Yoar), después; y a la que se han sumado desde 2006 tanto La Pamplonesa como la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Un aplauso para todos ellos por su entusiasmo, su esfuerzo, su paciencia y su trabajo incondicional. Son un ejemplo de buen hacer. También a ellos les debemos este intento de recuperar el Riau-riau. Se lo merecen.

"El Ayuntamiento ha ido a las Vísperas de San Fermín, en Cuerpo de Ciudad, desde hace siglos. Sabemos documentalmente que era ya una costumbre en el siglo XVI, antes incluso de la conmemoración litúrgica en julio. Ha sido una costumbre invariable, aunque variante con el transcurso de los tiempos", apunta el periodista y escritor Fernando Pérez Ollo en su libro Miguel Astrain: el vals y el Riau-riau. Las versiones sobre el nacimiento del Riau-riau son variadas, pero la mayoría coinciden en que fue una idea de Ignacio Baleztena, un carlista que quería impedir el desfile de un Ayuntamiento contrario a sus ideas.

Como acto centenario que es, ha sufrido todo tipo de vicisitudes. El alcalde Demetrio Martínez de Azagra intentó prohibirlo en 1927 por ser "una manifestación de incultura". No lo consiguió. Entre 1932 y 1936, debido a la laicidad de la República, la Corporación no acudía a las Vísperas y, por tanto, no había Riau-riau. En 1972 el alcalde en funciones, Javier Rouzaut, suspendió la marcha a Vísperas dada la lentitud con la que marchaba. Y en 1980 se batió el récord de duración, con 5 horas y 25 minutos, y 170 interpretaciones del Vals de Astrain.

No podemos desaprovechar esta oportunidad. El Riau-riau es algo nuestro, un acto que forma parte de la historia viva de Pamplona. Sería glorioso ver el próximo 6 de julio a la Corporación desfilando por la calle Mayor, detrás de La Pamplonesa, los dantzaris, la Comparsa y miles de pamploneses bailando al son del Vals de Astrain. "A las cuatro, el seis de julio, Pamplona gozando va, pasando calles y plazas, las Vísperas a cantar al glorioso San Fermín, patrón de esta gran ciudad, que los pamplonicas aman con cariño sin igual. Delante van chiquillos mil con miedo atroz dicen "aquí", un cabezón viene detrás dando vergazos y haciendo chillar. ¡Riau-riau! Después vienen los muchachos en un montón fraternal empujando a los gigantes con alegría sin par, porque llegaron las fiestas de esta gloriosa ciudad, que son en el mundo entero una cosa singular".

¡Riau-riau!

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